viernes, 1 de agosto de 2008

Nubes y claros II

El sonido de WASTEFALL puede resultar demasiado duro para puristas del rock progresivo pero posiblemente demasiado templado y discontinuo para aficionados al power metal. Riffs simples aunque muy sonoros, ritmos de batería inquietos y acertadas intermediaciones acústicas son algunos de los rasgos del grupo...pero todo queda eclipsado por la hiperactividad vocal de su cantante, Domenic Papaemmanouil. Sin ser un virtuoso de gran registro, este vocalista imperfecto tiene una voz vigorosa y potente, y sobretodo una sorprendente capacidad expresiva; aun a riesgo de hiperactuar vocalmente, la mayoría de veces consigue potenciar la intensidad de las canciones. Y es que algunos momentos musicales del grupo son verdaderamente interesantes por su elevada intensidad, a veces aderezados con pinceladas semi-folclóricas y tonos dramáticos. Por contra, la calidad de producción no sobresale, y la ejecución instrumental es simplemente correcta, con un nivel técnico bastante llano en general.

De sus tres trabajos vale especialmente la pena escuchar el segundo, Soulrain 21 (2004) (*), que es sin duda el más inspirado melódicamente. Self Exile (2006) (E) tiene contundencia sonora pero mucho menos gancho, y Fallen Stars And Rising Cars (2003) (F), su álbum debut, es difícil de valorar compositivamente por su precaria calidad de producción.

En definitiva, la propuesta musical es recomendable porque tiene unos cuantos pasajes melódicos geniales, para escuchar la fuerte personalidad musical de su vocalista e incluso porque se puede ajustar al gusto de los que huyen de tendencias demasiado progresivas pero tampoco les gusta el heavy convencional.

En todo caso, la discografía de Wastefall tiene tantos puntos fuertes como débiles , suficiente para afirmar que es una banda de "nubes y claros".

.......................................................................

*** Muy Bueno
** Bueno
* Interesante
E Escuchable
F Flojo

El arte de lo instrumental

Los autores de música estrictamente instrumental no son algo muy habitual en el rock. En otros estilos como jazz o fusion se aprecian mucho más porque se valoran los componentes "tecnicidad" e "improvisación". En el heavy metal lo instrumental siempre tuvo su importancia, y prueba de ello es el tradicional protagonismo de los solos de guitarra y de sus riffs; de hecho, en los 80 algunos guitarristas virtuosos quisieron dar mayor dimensión al papel de la guitarra y popularizaron los discos instrumentales (Satriani, Vai, Eric Johnson, etc.). Hoy en día hay muchísimos músicos desconocidos para el gran público, incluso para los aficionados a estilos minoritarios, con grandes habilidades técnicas y aptitudes creativas. Algunos se lanzan con proyectos en solitario y otros deciden compartir su concepto dentro de una banda. Aquí van unas cuantas sugerencias interesantes:


THE MAGIC ELF
Este trío de experimentados músicos propone una receta de rock/metal instrumental con numerosas incursiones en otros estilos (funk, jazz, blues, country, etc.) bien dirigida por la guitarra de Carl Roa. En efecto, el proyecto está muy orientado a la guitarra pero bien ejecutado por todo el grupo, especialmente en su segundo trabajo Heavy Meddle (2004) (*). En el anterior Elf Tales (1998) (E), la calidad de sonido deja bastante que desear y el sonido del grupo está menos definido. Se trata de un proyecto con influencias de algunos grandes guitarristas metaleros como Andy Timmons, John Petrucci, Jeff Kollman o Marty Friedman, de cuyo estilo bebe sin duda Roa, para desplegar interesantes fraseos con tonos jazzeros y riffs muy rockeros. Proyecto interesante y variado musicalmente, dentro de un concepto de metal suave.


POWERGLOVE
Powerglove se autodenominan una banda de "video game metal" , pues llevan su pasión por los videojuegos más allá incluso que otros "locos" de la temática como Horse The Band. Ya no es que los videojuegos formen parte de su imagen, sinó que hasta adaptan célebres melodías de Nintendo y cía. ejecutándolas a gran velocidad y bajo potentes bases metaleras. La guitarra es protagonista indiscutible, desarrolla las melodías y despliega meritorios solos de alto nivel técnico en los dedos de sus dos guitarristas. Su primer trabajo oficial es Metal Kombat For The Mortal Man (2007) (**), compuesto por temas amenos que suenan muy heavy, con buena calidad de producción y un sonido muy directo que está en la línea de unos Dragonforce instrumentales. Aparte de lo musical, vale la pena descubrir este grupo por toda la parafernalia "videojueguera" que lo envuelve...



DYSRHYTHMIA
Es un proyecto instrumental difícilmente clasificable musicalmente. La aventura está formada por tres exploradores musicales: guitarra, bajo y batería compiten por el protagonismo con constantes ejercicios de aparente improvisación, y en los que por momentos parece no existir pauta melódica, de donde van fluyendo incontables riffs algunos de los cuales tienen verdadero gancho. Su sonido es ecléctico e imprevisible, flirtean con géneros diversos como surf, punk, rock psicodélico, etc. siempre bajo un potente influjo rockero. A ratos suenan hipnóticos, y poseen una incontenible inquietud creativa que puede llegar a desconcertar...nada que no se pueda solucionar después de unas cuantas escuchas de sus álbums. Tienen cuatro de larga duración, su debut Contradiction (2000) (**) y No Interference (2001) (**) suenan más potentes y con riffs más definidos que rayan el heavy; Pretest (2003) (*) y Barriers And Passages (2006) (*) son más psicodélicos e hipnóticos, y cuestan de digerir si no se conoce la música del grupo. Aun pasando por el estudio de grabación, la música de Dysrhythmia posee ese aire auténtico de la música en directo...


BLOTTED SCIENCE
Se podrían definir como una especie de "thrash progresivo instrumental", aunque algunos tal vez les quieran encasillar en el llamado "technical death metal". Clasificaciones aparte, el caso es que sus riffs demoledores suenan más al siglo XXI que a los añorados años 80, época dorada del thrash metal. Se trata de una tormenta de descargas rítmicas salvajes, dirigidas por los aplastantes riffs de guitarra a lo Pantera o Nevermore, de Ron Jarzombek. Este experimentado guitarrista de metal, dirige la fiesta con un virtuosismo desbordante, pero batería y bajo no se quedan atrás en exhibiciones técnicas. El nivel de dificultad técnica está también en la coordinación de los tres instrumentos en muchos pasajes rítmicamente imposibles...Su único álbum oficial es The Machinations Of Dementia (2007) (*), que posee momentos brillantes y donde la complejidad de la estructura de los temas hace que parezcan fundirse en un solo y largo tema instrumental. No es un proyecto para cualquier oído, incluso no tiene por qué serlo para los aficionados al sonido más metalero a pesar de sus tonos terroríficos, ya que el concepto va mucho más allá de un puñado de riffs eléctricos.




...................................................................
*** Muy Bueno ** Bueno * Interesante E Escuchable F Flojo

jueves, 17 de julio de 2008

Resplandecientes como el sol


SUN CAGED son metal progresivo puro, caña guitarrera y sensibilidad melódica con buenas dosis de exhibición técnica.

Su música es limpia y meticulosa, incluso a veces puede parecer engañosamente ligera a pesar de la contundencia con que suena la guitarra de Marcel Coenen. Eso es parte de su sonido propio: la sensación de amplitud; la consiguen con unos profundos fondos de teclado, que a ratos parecen trasladarte varios metros bajo el mar o varias millas en el espacio. También la ordenada voz de Paul Adrian Villarreal tiene bastante que ver, con sus tonos suaves pero ultra-agudos, extremadamente afinados y con cierto aire AOR. Y, como no, la guitarra de Coenen utiliza intensos delays en muchos de sus solos.

Respecto a Coenen, cabe decir que ha encontrado en esta banda el complemento que necesitaba para lucir su música. El guitarrista holandés se había ganado una buena reputación como guitarrista independiente, pero en SUN CAGED ha podido desplegar su excelente técnica y su incontenible instinto metalero en un contexto muy progresivo. Porque SUN CAGED suenan muy progresivos, en los tempos de las canciones, en muchas bases instrumentales, en la composición melódica, etc.

Tienen dos álbums oficiales, ambos de notable calidad sonora y compositiva. Sun Caged (2003) suena un tanto más contundente por la mayor presencia de guitarra, tiene numerosos cambios de ritmo, mayor agresividad vocal en la voz de su anterior cantante Andre Vuurboom (ahora en Sphere Of Souls) y bastantes pasajes instrumentales. Artemisia (2007) es más inspirado melódicamente, tiene fragmentos realmente brillantes, con una presencia instrumental más repartida y un leve giro vocal a lo Rush; es un álbum para disfrutarlo momento a momento.

En definitiva, buen metal progresivo en toda su extensión, con un destacable equilibrio entre sus diferentes tendencias melódicas y de intensidad metalera. Esperemos que sigan en esta línea.

domingo, 13 de julio de 2008

La transformación de Labrie


Hablar de la transformación musical que ha experimentado JAMES LABRIE desde sus inicios, es hablar también de la evolución que ha sufrido la música de Dream Theater desde que iniciaron su andadura en 1989. De hecho, la voz de Labrie siempre ha sido un elemento de controversia entre los fans del grupo.

Su debut con Dream Theater en Images & Words (1992), procedente del grupo de hard rock Winter Rose, significó el espaldarazo musical para la banda ya que Charlie Dominici, un cantante demasiado enraízado con el heavy melódico, estaba siendo algo así como una especie de rémora después del primer trabajo oficial de la banda. Con Labrie en plenitud, el grupo eclosionó con un sonido que ha creado escuela en el metal progresivo. Todos eran virtuosos, también un James Labrie que desplegaba altísimos registros vocales y un maravilloso vibrato (la lenta Another Day es una espectacular muestra de ello). Live At The Marquee (1993) representa una gran exhibición vocal de Labrie en directo, donde además da otra dimensión a los temas que había grabado Dominici. Awake (1994) es para muchos el nivel más álgido de la banda, pero además representa un punto de inflexión en la voz de Labrie: a partir de este álbum, su estilo empezaría a cambiar. Su cante agresivo, ultra-agudo, a ratos desgarrado, contribuía a crear una atmósfera mágica y oscura en aquel álbum. Fue la última gran demostración de virtuosismo vocal en estudio de Labrie, porque en la gira posterior tuvo un grave accidente vocal que iba a condicionar su manera de cantar.

Hay que reconocer que el estilo de Dream Theater no sólo cambió por Labrie: después de esa gira se marchó el teclista original del grupo, Kevin Moore, lo cual también iba afectar bastante a la composición musical. En el EP A Change Of Seasons (1995), Labrie ya muestra un estilo más grave y pausado, que no evidencia aún el cambio estilístico porque el tema es mayoritariamente instrumental y la parte vocal no es muy comprometedora. El EP es una de las obras más inspiradas de la banda, por cierto.

La transformación de estilo se manifiesta ya claramente en Falling Into Infinity (1997), donde Labrie evita las líneas especialmente agudas, alarga lo mínimo posible los vibratos y abusa de los tonos nasales como si no quisiera arriesgar la garganta...Es un sonido más moderno para la época, que huye de los rasgos heavy más evidentes, incluso rozando en alguna ocasión los tonos popperos. Esto, y las propias composiciones del grupo (ya sin Moore), dan a ese álbum un aire más accesible y comercial que los anteriores.

Cuánto hay de limitación vocal y cuánto de precaución en el cambio de estilo de Labrie, es difícil saberlo. Scenes From A Memory (1999), es uno de los mejores álbums del grupo pero está limitado por la cautelosa voz de Labrie. En cambio, es curioso cómo en su trabajo en solitario Mullmuzzler (1999) mostraba un estilo más agresivo y directo, retomando algunos vibratos y atreviéndose con notas bastante agudas; algo que ya no se aprecia igual en la segunda parte Mullmuzzler (2001), más ligera y con demasiado contenido acústico.

En Six Degrees Of Inner Turbulence (2002), la voz de Labrie flaquea en los pasajes más potentes, como en la soberbia The Glass Prison donde se echa en falta un plus de agresividad vocal. Y en Train Of Thought (2003), un álbum orientado a los riffs de guitarra de Petrucci, Labrie parece absolutamente fuera de su hábitat. En cambio, se muestra más inspirado en su proyecto propio Frameshift, Unweaving The Rainbow (2003), de corte mucho más ligero, orientado a la voz y plagado de momentos acústicos, donde Labrie demuestra haber adquirido interesantes recursos vocales más afines a un estilo hard rock suave que progmetal.


En los trabajos más recientes con el grupo, Octavarium (2005) y Systematic Chaos (2007), igual que en su trabajo en solitario Elements Of Persuasion (2005), la voz de Labrie va alcanzando nuevos y diferentes matices, dando más color a los tonos bajos y potenciando las composiciones lentas y "amables", algo que en mi opinión ha ablandado excesivamente el sonido de Dream Theater y le ha restado la épica y profundidad de antaño. Sinceramente, se echa en falta un estilo vocal que Labrie parece no poder ofrecer, salvo en determinados pasajes y con alguna afortunada excepción como In The Presence Of Enemies Pt2. La propia música de Dream Theater se ha vuelto demasiado bipolar: pasa del extremo más metalero a la balada acústica más blanda, pero ya no queda mucha de la magia melódica y conceptual de los inicios.

Todo ello ha hecho de Labrie un vocalista con más recursos, con un timbre de voz más nasal y cálido, pero cada vez menos apropiado para composiciones de metal progresivo. En un sonido de riffs rudos, antes podía cantar notas agudas y desgarradas; hoy trata de emular a Phil Anselmo, Hetfield y cía, pero su voz no parece adecuada a ello. Sigue siendo bueno, y lo demuestran sus trabajos en solitario, pero fue excepcional en la mejor época de Dream Theater. La duda es ...¿Labrie transformó el sonido de Dream Theater o Dream Theater el de Labrie?

miércoles, 9 de julio de 2008

Nubes y claros I

TO-MERA es ese tipo de banda cuya propuesta musical presenta "nubes y claros". Su particular estilo puede no gustar a todos los aficionados al metal progresivo, pero merece la pena intentar adentrarse en su sombrío mundo . La mezcla de sonidos y estados de ánimo es su carta de presentación: los tonos melancólicos e intrigantes, con pinceladas de estilo jazz fusion, se funden con poderosos riffs de guitarra de una brillantez sonora que podría firmar el mismísimo Dimebag Darrell (R.I.P.). Le añade misticismo la voz de su vocalista femenina quien, más cercana a Ayreon y hasta a Evanescence que a Epica o Nightwish, suaviza la potencia musical (lo cual puede no gustar a todo el mundo...). Por cierto, el trabajo de guitarra es exquisito, con partes solistas de altísimo nivel y limpieza. Tienen dos álbumes oficiales, Transcendental (2006) y el reciente Delusions (2008), de los cuales destaca la buena calidad de producción y sonido en ambos y el excepcional trabajo de guitarra solista (sobretodo en Delusions). Numerosos cambios de ritmo, ambientaciones orquestales, bastantes detalles de otros géneros musicales y una ejecución instrumental sin fisuras, son parte del concepto. Los álbums de To-Mera son como bandas sonoras de una película, en los que su discontinuidad musical y su lineal (casi monótona) voz femenina pueden llegar a entorpecer la buena calidad del guión...

viernes, 13 de junio de 2008

El universo esférico

La reciente llegada de SPHERIC UNIVERSE EXPERIENCE fue una excelente noticia para el universo progresivo. Su debut oficial se produjo con el álbum Mental Torments (2005) cuyas limitaciones en la producción, no empañan un nivel de composición destacable. Con el siguiente trabajo, Anima (2007), no hicieron más que refrendar las magníficas sensaciones iniciales y se marcaron un álbum memorable.

Su sonido es suficientemente potente a nivel instrumental: los riffs de guitarra suenan duros y metaleros y el doble bombo aparece a menudo. Pero su mayor virtud es la capacidad de crear melodías y encajarlas en su indisimulado espíritu progresivo. En este aspecto, contribuye la buena labor de su vocalista Franck Garcia (de la escuela de los Rush, Vanden Plas o incluso los primeros Dream Theater) con líneas melódicas efectistas y estribillos con gancho, sin caer en lo "comercial".

Es destacable la calidad de composición de cada tema, con un trabajo de guitarra completo a cargo de Vince Benaim, plagado de riffs, extensiones instrumentales propias del rock progresivo y solos de buen nivel. La presencia de teclados, imprescindible en el rock progresivo aunque estén en una segunda línea, refuerza la intensidad melódica y se hace partícipe de la "magia" que hay en algunos pasajes de la música de Spheric Universe Experience.

Son de la generación de Circus Maximus y Darkwater, tienen un estilo cercano y suenan tan bien como ellos. Bienvenidos al universo esférico...

miércoles, 4 de junio de 2008

Grupos desconcertantes III: Zero Hour

Tras una primera escucha, cualquiera estará de acuerdo en que ZERO HOUR no es una banda para todo el mundo. Su estilo progresivo es muy particular, y no precisamente fácil de digerir. Pero lo que le hace desconcertante es que su música apunta una línea que después no sigue.

Las complejas progresiones de guitarra, riffs entrecortados y continuos cambios de ritmo, anuncian rasgos habituales en el metal progresivo genérico, pero que en la música de Zero Hour se convierten en una constante. El elemento vocal es aquí secundario, a pesar del alto nivel de los diferentes cantantes que han pasado por el grupo. Se trata de un concepto de metal técnico con marcadas raíces progresivas, donde los hermanos Tipton (guitarrista y bajo) desarrollan líneas instrumentales sofisticadas, que a veces pueden sonar incluso reiterativas.

La atmósfera musical es oscura, con potentes bases rítmicas y especial protagonismo de los intricados riffs de guitarra. Son capaces de crear melodías convincentes, pero se quedan a medio camino. Y es una pena porque sus dos primeros álbums, The Towers Of Avarice (2001) y el conceptual Metamorphosis (2003), tienen pasajes de gran calidad melódica y una magnífica interpretación en la voz de Eric Rosvolt. En Metamorphosis, además, la presencia del teclado potencia las líneas melódicas, algo que se echa en falta en el siguiente trabajo A Fragile Mind (2005), donde el sonido es más impersonal. En ello tiene también mucho que ver el cambio de cantante, ya que Fred Marshall no demuestra las cualidades vocales ni la expresividad de Rosvolt; su estilo es más enigmático y moderno, pero eso es algo que en mi opinión no necesitaba la música del grupo. En Specs Of Picture Burnt Beyond (2006) el grupo sofistica más su sonido instrumental y da rienda suelta a las excentricidades técnicas, con especial mención a los constantes tappings de bajo y sweep pickings de guitarra. El nuevo vocalista Chris Salinas, recupera la línea de altísimas notas vocales y reminiscencias heavy en la voz de Eric Rosvolt, pero no transmite como aquél. En el último trabajo hasta la fecha, Dark Deceiver (2008), el sonido del grupo es más duro y tiene interesantes arreglos instrumentales, recupera algo de inspiración vocal pero sigue echándose en falta una mayor orientación melódica.

No se puede poner en duda la personalidad musical del grupo ni el gran nivel técnico de sus componentes, pero el estilo de Zero Hour se ha hecho demasiado trabado y se ha sacrificado la creación melódica en favor del virtuosismo instrumental. Y eso es algo que desmerece las posibilidades reales de la banda.